Es fácil decir: Tengo un amigo. Se complica un poco más cuando tienes que sumar: tengo dos amigos. Pero eso es lo que hay, en mi vida poca gente ha conseguido que yo diga: Mi amigo... cual, mi amigo...Pascual. Hoy con orgullo puedo decir que tengo dos amigos.
Uno es mi amigo del alma, mi amigo Juan, mi compañero de largo recorrido; aquel que se adapta a los cambios de mi vida como un guante de piel se adapta a mis dedos, abrazando mis articulaciones y protegiéndome de los fríos y rigores de la vida. Es aquel, que sabe ver en mi la mejor cara, el momento para fotografiar y entiende las ausencias como algo necesario y enriquecedor para ambos y para la sociedad. Juan, es el velero que sortea las tormentas más perfectas y mantiene su rumbo a mi lado, venga el viento de donde venga; da igual que nos moleste el impertinente nordeste, como que nos acaricie el maravilloso levante; mantiene su rumbo a mi lado. Da igual que el sol nos regale sus rayos, o la luna nos castigue con sus ataques; mantiene su rumbo a mi lado.
Uno es mi amigo del alma, mi amigo Adán, el descubrimiento, el sentimiento, la sensibilidad, el optimismo, la alegría, la dulzura, la frase bien dicha, la elegancia de lo inesperado, la lozanía, la juventud, lo distinto, lo personal, lo íntimo, lo particular; es mi cómplice, mi dulce algodón de azucar. Es él, el coqueteo con la vida, la integración total en mi círculo familiar, la conversación continua. Adán es, más allá del maravilloso verde de sus ojos, el verde esperanza en mis nuevos proyectos. Adán es, más allá de su sincera sonrisa, el remanso de paz en mis días de tormenta. Es el puerto al que llegamos, cansados, perdidos y encontramos cobijo y paz. Se ha integrado en mi mundo de la misma forma que yo lo he hecho en su vida; Adán es el amigo que se suma, que suma y nunca resta. Siempre dispuesto, siempre inteligente y siempre agradecido. Mi ángel con alas y aura, mi niño pequeño y mi guardián de las horas pasadas.
Gracias a ambos por ser, estar, convivir, comentar, confiar y sobre todo; gracias por sonreir. Sois tan importantes en mi vida, como lo es mi amor y mis amores. Sólo so pido que sigáis: siendo y estando.