– Una pechuga de pollo no muy grande.
– Queso manchego en lonchas ( dos por cachopo)
– Jamón de york ( una loncha por cachopo)
– Huevo, pan rallado, sal y aceite.
Yo compro las pechugas pequeñas para este planto de tal manera que me sale un cachopo de cada pechuga, pero no tan gordo como para que fría con dificulta. Pido al carnicero que me las parta por la mitad o lo hago yo. Debemos intentar que ambas mitades tengan un groso similar para que no se pase más por un lado que por otro. Salamos las pechugas y las colocamos en la tabla de cortar. Sobre una de las mitades colocamos una loncha de queso, una de york y otra de queso y tapamos con la otra mitad de la pechuga, apretamos bien con nuestra mano y hacemos lo mismo con el resto.
Vamos haciendo unos bocadillos donde el pan es la pechuga.
Batimos un para de huevos en un plato hondo y en otro ponemos una buena cantidad de pan rallado. Pasamos nuestros cachopos primero por huevo, luego por el pan, otra vez por el huevo y por último por el pan suavemente. Los separamos y ponemos en una sarten aceite a calentar, que cubra el aceite unos dos centímetros de alto de la sartén.
Es muy conveniente que como todos los rebozados la temperatura del aceite sea bien alta para que se cree una costra crujiente y no chupe grasa.
Cuando queden bien fritos por un lado les damos la vuelta y bajamos un poco el fuego. En mi vitro que es de 1 a 12 la pongo al 7. Le damos una vuelta nuevamente y lo sacamos a un recipiente con un trozo de papel rollo de cocina para escurrir el aceite.
Yo hoy lo he acompañado de unas patatas fritas para los que no están a dieta.
Como yo estoy a dieta me he hecho unos filetes rebozados con harina y huevo, con esta forma se desprende muy bien el reboce y me como la carne muy jugosa.
En esta foto he dejado la bayeta de cocina porque yo voy limpiando todo lo que macho, de tal forma que cuando acabo de cocinar tengo la cocina limpia y a poder ser recogida.
Para completar mi carne he hecho unos champiñones a la plancha, sin nada más que un poquito de sal.
Los champiñones se hacen enseguida, es una guarnición perfecta para cualquier carne y no aporta apenas calorías. Cuando adquieren un color dorado lo echamos en el plato y a comer. Eso si, antes siempre dejaremos los aperos que hemos utilizado fregados, es muy deprimente terminar de comer y encontrarse con un caos de cocina por recoger.







No hay comentarios:
Publicar un comentario