Antes de empezar he de decir que iba a hacerlos con bechamel, pero cambiamos de idea y decidimos hacerlos picantes.


Necesitamos
– Pasta. Cantidad para el número de comensales, yo cálculo un puñado por persona.
– Aceite.
– Agua.
– Sal.
– la salsa que hayamos elegido, tanto natural como comercial.
– Margarina o aceite de oliva para suavizar.
– Queso rallado o laminado.
– Jamón de jork o la carne o ahumado que deseemos. Yo hoy, jamón York.
Cocemos la pasta según indicaciones del fabricante. Aquí hay que hilar fino, cada fabricante tiene sus cocciones dependiendo de el secado y elaboración de la pasta. Luego esta nuestro gusto, en casa nos gusta al dente (cocida pero dura y elástica). Al agua de cocción añadimos una cucharada colmada de sal y aceite de oliva ( chorro generoso). Una vez el agua entré en ebullición echamos la pasta en forma de lluvia. Revolveremos varias veces durante este proceso.

Mientras hacemos esta operación preparamos un recipiente mezclador y otro para hornear. En el recipiente para hornear ponemos una primera capa de nuestra salsa elegida, si la elegimos comercial a temperatura ambiente y si es elaboración casera a templada temperatura.
Cuando pase el tiempo de cocción y veamos que la pasta está a punto la filtramos por un escurridor y le damos unas vueltas para eliminar toda el agua. La pasamos por el chorro del grifo de agua fría para parar la cocción.
Ponemos la pasta en el recipiente para mezclar y le echamos una cucharada colmada de mantequilla o un generoso chorro de aceite de oliva, para suavizar la pasta, enriquecerla y que no se pegue. Usamos margarina y no mantequilla porque esta última marca excesivamente el sabor. Mezclamos bien, bien…

En el recipiente de hornear ponemos una capa de pasta, sobre la que ya tenemos de salsa, otra nuevamente de salsa, otra de pasta y así hasta terminar los ingredientes terminando siempre con la salsa.

He elegido esta salsa de Varilia porque es picante y gusta en casa y es de las pocas salsas comerciales que saben igual que la casera, lleva tomate natural, pimiento, ajo, cebolla y especias, pica moderadamente pero tiene sabor.
Ponemos nuestra elección de queso. Yo hoy he pida o queso manchego.

A todo los platos que lleven queso y se gratinen, me gusta echarles este queso por su sabor y calidad.
Metemos nuestra pasta al horno, la gratinamos al gusto y….a comer con placer.
– Pasta. Cantidad para el número de comensales, yo cálculo un puñado por persona.
– Aceite.
– Agua.
– Sal.
– la salsa que hayamos elegido, tanto natural como comercial.
– Margarina o aceite de oliva para suavizar.
– Queso rallado o laminado.
– Jamón de jork o la carne o ahumado que deseemos. Yo hoy, jamón York.
Cocemos la pasta según indicaciones del fabricante. Aquí hay que hilar fino, cada fabricante tiene sus cocciones dependiendo de el secado y elaboración de la pasta. Luego esta nuestro gusto, en casa nos gusta al dente (cocida pero dura y elástica). Al agua de cocción añadimos una cucharada colmada de sal y aceite de oliva ( chorro generoso). Una vez el agua entré en ebullición echamos la pasta en forma de lluvia. Revolveremos varias veces durante este proceso.

Mientras hacemos esta operación preparamos un recipiente mezclador y otro para hornear. En el recipiente para hornear ponemos una primera capa de nuestra salsa elegida, si la elegimos comercial a temperatura ambiente y si es elaboración casera a templada temperatura.
Cuando pase el tiempo de cocción y veamos que la pasta está a punto la filtramos por un escurridor y le damos unas vueltas para eliminar toda el agua. La pasamos por el chorro del grifo de agua fría para parar la cocción.
Ponemos la pasta en el recipiente para mezclar y le echamos una cucharada colmada de mantequilla o un generoso chorro de aceite de oliva, para suavizar la pasta, enriquecerla y que no se pegue. Usamos margarina y no mantequilla porque esta última marca excesivamente el sabor. Mezclamos bien, bien…

En el recipiente de hornear ponemos una capa de pasta, sobre la que ya tenemos de salsa, otra nuevamente de salsa, otra de pasta y así hasta terminar los ingredientes terminando siempre con la salsa.

He elegido esta salsa de Varilia porque es picante y gusta en casa y es de las pocas salsas comerciales que saben igual que la casera, lleva tomate natural, pimiento, ajo, cebolla y especias, pica moderadamente pero tiene sabor.
Ponemos nuestra elección de queso. Yo hoy he pida o queso manchego.

A todo los platos que lleven queso y se gratinen, me gusta echarles este queso por su sabor y calidad.
Metemos nuestra pasta al horno, la gratinamos al gusto y….a comer con placer.

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